sábado, 16 de octubre de 2010


No quiero entumecerte
con la apatía de mis versos,
no quiero derribar tu esperanza
con mi necesidad de mal,
quizá, ahora, es tiempo de alejarme.

De alejarme de ti
junto a este cuerpo triste,
perdido en la niebla
en la que habitan los muertos,
donde se levantan y gimen,
como pidiendo prebendas por mi.

Quizá, es por eso,
que no siento por nada
ni por nadie
Y me invaden las palabras que no digo
Y dibujo corazones desalmados que
de frio aprenden a vivir.

Y recojo los retales de nosotros,
con el miedo en los ojos a morir
sepultado por el peso del olvido,
anhelando la noche junto a ti.

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